Diferencias salariales entre minería formal e informal en Perú

Perú tiene dos industrias mineras que operan en paralelo, casi en mundos distintos: una formal, regulada, fiscalizada y bien remunerada; otra informal o ilegal, opaca, sin derechos laborales y con ingresos inciertos. Entender las diferencias entre ambas no es solo un ejercicio económico: es una decisión de vida para los cientos de miles de peruanos que dependen de esta actividad para subsistir. En 2026, mientras la minería formal bate récords históricos de empleo y salarios, la minería informal sigue atrapada en un ciclo de precariedad que afecta a entre 200,000 y 500,000 personas según estimaciones del Centro de Estudios sobre Minería y Sostenibilidad (CEMS) de la Universidad del Pacífico.


El Tamaño del Problema: Dos Minerías en un Solo País

La magnitud del fenómeno informal en el sector minero peruano es difícil de exagerar. Según el INEI, en 2025 el sector agricultura, pesca y minería concentró el 91.1% de informalidad laboral, el porcentaje más alto de toda la economía peruana. Esto significa que, de cada diez trabajadores en estas actividades, nueve carecen de contrato formal, seguro de salud, CTS o cualquier otro beneficio laboral reconocido por ley.

En términos absolutos, la minería formal generó un promedio de 264,000 empleos directos en 2025 según el MINEM. Sin embargo, el CEMS estima que la minería informal y artesanal ocupa a una cantidad similar o incluso mayor de personas —entre 200,000 y 500,000— que operan al margen del sistema. Asimismo, el Instituto Peruano de Economía (IPE) reveló que la minería ilegal movilizó más de US$ 11,500 millones en 2025, convirtiéndose en la principal economía ilícita del país.


Los Ingresos en la Minería Formal: El Estándar de Oro

La minería formal peruana ofrece los sueldos más altos de toda la economía nacional. Según el Informe de Empleo Minero 2025 del MINEM, la remuneración promedio anual del sector fue de S/ 81,712, equivalente a más de S/ 6,800 mensuales en promedio ponderado. Este número incluye desde los rangos más altos hasta los más bajos de la estructura formal, pero ilustra con claridad la generosidad salarial del sector regulado.

Desglosando por estratos dentro de la minería formal:

  • Régimen General (gran minería): Salario promedio anual de S/ 67,000 a S/ 90,000. Los gerentes pueden superar los S/ 400,000 anuales, con picos de S/ 533,337 en las empresas más grandes
  • Personal de plantas de beneficio: S/ 89,067 anuales en promedio
  • Personal administrativo: S/ 107,719 anuales
  • Pequeño Productor Minero (PPM) formalizado: Aproximadamente S/ 23,034 anuales (S/ 1,919 mensuales)
  • Productor Minero Artesanal (PMA) formalizado: Apenas S/ 8,754 anuales (S/ 729 mensuales)

Incluso el estrato más bajo de la minería formal —el artesanal formalizado— al menos tiene contratos de trabajo, acceso a EsSalud, CTS y gratificaciones. Los informales, en cambio, no tienen acceso a ninguno de esos derechos.


Los Ingresos en la Minería Informal: La Realidad Cruda

Hablar de «salarios» en la minería informal es, en cierta medida, un eufemismo. En este entorno no existen planillas, no hay contratos escritos y no se pagan beneficios sociales. Los ingresos dependen directamente de la producción del día, el precio del metal en el mercado negro o paralelo y la voluntad del titular del registro bajo el cual operan.

Más del 95% de los mineros artesanales trabajan en concesiones ajenas, en condiciones de total dependencia económica y jurídica frente al titular de la concesión, que en muchos casos los explota sin garantizarles condiciones mínimas de seguridad ni remuneración estable. El propio Ministerio de Energía y Minas ha denunciado que los derechos laborales de estos trabajadores han sido sistemáticamente vulnerados por los titulares de registros suspendidos o excluidos del REINFO, quienes los manipulan para aprovechar su trabajo sin cumplir ninguna obligación legal.

Los ingresos estimados de un minero artesanal informal varían enormemente según el metal que extrae, la zona geográfica y la época del año. En términos generales, pueden ganar entre S/ 800 y S/ 2,500 mensuales en buenas condiciones, pero sin ningún respaldo en períodos de baja producción o cuando el precio del oro cae. En las zonas más precarias de Madre de Dios o Puno, los ingresos diarios pueden ser tan bajos como S/ 20 a S/ 50 por jornada de trabajo extenuante, sin seguro de salud ni protección ante accidentes.


La Brecha de Beneficios: Lo Que el Salario No Cuenta

La diferencia entre minería formal e informal no se mide solo en el número del sueldo. El paquete de compensación total de un trabajador minero formal incluye beneficios que pueden representar entre el 40% y el 60% adicional sobre el salario base mensual. Un trabajador informal no recibe ninguno de ellos.

Lo que recibe el trabajador formal:

  • Ingreso mínimo minero: Al menos el 125% de la RMV (S/ 1,412.50 garantizados por ley)
  • Dos gratificaciones anuales (julio y diciembre), equivalentes cada una a un sueldo completo
  • CTS semestral depositada en mayo y noviembre, acumulable como fondo de contingencia
  • Participación en utilidades: En grandes empresas puede superar los S/ 30,000 anuales para trabajadores operativos
  • 30 días de vacaciones pagadas por año de servicio
  • SCTR (Seguro Complementario de Trabajo de Riesgo): Cubre invalidez, muerte, accidentes y enfermedades profesionales, pagado 100% por el empleador
  • EsSalud: Acceso a salud para el trabajador y sus dependientes directos
  • Sistema de pensiones (AFP o ONP): Cotización obligatoria para la jubilación
  • Alimentación, alojamiento y transporte en campamento: Representa un ahorro adicional de S/ 1,500 a S/ 3,000 mensuales

Lo que recibe el trabajador informal:

  • Ninguno de los beneficios anteriores
  • Ingresos irregulares, sin respaldo ante accidente, enfermedad o caída de la producción
  • Sin fondo de retiro ni perspectiva de jubilación
  • Sin acceso a EsSalud (salvo afiliación voluntaria al SIS, que cubre servicios básicos)
  • Exposición permanente a condiciones de trabajo peligrosas sin cobertura legal

El Impacto en la Seguridad Laboral

Una de las diferencias más dramáticas entre ambos sectores es la seguridad de los trabajadores. La gran minería formal en Perú opera bajo el Decreto Supremo 024-2016-EM, uno de los reglamentos de seguridad y salud ocupacional más exigentes de América Latina, que obliga a las empresas a reportar y gestionar todos los incidentes, implementar sistemas de gestión de seguridad y capacitar permanentemente a sus trabajadores.

En la minería informal, en cambio, no existe fiscalización efectiva. Los accidentes, derrumbes y exposición a sustancias tóxicas como el mercurio —usado en la minería artesanal de oro— son frecuentes y no se reportan ni estadístizan. Según la RPP, los mineros informales son explotados y expuestos a riesgos sin ninguna garantía de atención médica o compensación en caso de accidente. El costo humano de esta diferencia es incalculable.


Impacto Territorial: Dónde Se Concentra Cada Tipo de Minería

La minería formal e informal no solo difieren en salarios y condiciones laborales, sino también en su impacto sobre las comunidades donde operan. Un estudio de Videnza Instituto publicado en enero de 2026 reveló que la minería informal coexiste con la formal en 380 distritos del Perú, generando lo que los especialistas llaman «circuitos económicos de baja productividad y altos costos sociales».

El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) confirmó en marzo de 2026 que la minería formal mejora el bienestar económico de las comunidades locales más que la informal, aumentando el gasto mensual de los hogares y reduciendo la pobreza en los distritos donde opera. En contraste, las zonas dominadas por minería informal presentan mayores índices de violencia, degradación ambiental y menor desarrollo humano.

Las regiones con mayor concentración de minería informal en 2026 son Madre de Dios, Puno, La Libertad y algunas zonas de Ica y Ayacucho. Paradójicamente, estas mismas regiones tienen los indicadores de desarrollo humano más bajos del país, a pesar de la enorme riqueza mineral que se extrae de su suelo.


El Problema del REINFO y la Formalización Incompleta

Uno de los puntos ciegos más graves del sistema minero peruano es el REINFO (Registro Integral de Formalización Minera): el mecanismo creado para transitar a los mineros informales hacia la formalidad. Sin embargo, después de años de vigencia, más de 80,000 mineros figuran en proceso de formalización con avances mínimos y resultados escasos.

El principal obstáculo estructural es el acaparamiento de concesiones: más del 95% de los mineros artesanales trabaja en tierras de terceros y, sin acuerdo con el titular de la concesión, la formalización es jurídicamente imposible. Esta situación crea una trampa en la que los trabajadores permanecen en la informalidad no siempre por voluntad propia, sino porque el sistema legal no les ofrece una salida viable.


¿Cuánto Pierde el Estado —y el Trabajador— por la Informalidad?

La informalidad minera tiene un costo enorme para el país entero. Según RPP y el IPE, la minería ilegal e informal provocó pérdidas fiscales de S/ 7,800 millones en 2025, recursos que el Estado dejó de recaudar en impuestos, regalías y derechos mineros que habrían financiado hospitales, escuelas y carreteras. Para el 2026, el documento «La Minería Ilegal e Informal en los Planes de Gobierno 2026-2031» ya plantea esta problemática como uno de los temas centrales de la agenda política del próximo gobierno.

Para el trabajador individual, la diferencia es igualmente brutal: un minero formal del Régimen General puede acumular a lo largo de una carrera de 25 años un patrimonio laboral —entre CTS, utilidades, gratificaciones y fondo de pensión— superior al millón de soles. Un minero informal no acumula absolutamente nada, y llega a la vejez sin jubilación, sin ahorros y sin cobertura de salud.


La Única Salida: La Formalización

La brecha salarial entre minería formal e informal en Perú no es una diferencia menor ni superable con pequeños ajustes. Es una fractura estructural que solo puede cerrarse con formalización efectiva, reforma al régimen de concesiones, mayor fiscalización del Estado y una política minera que incluya —en lugar de perseguir— a los pequeños productores dispuestos a cumplir las normas.

Mientras esa transformación no ocurra, Perú seguirá teniendo dos realidades laborales en el mismo sector: una que paga S/ 81,712 anuales en promedio con todos los beneficios de ley, y otra que deja a sus trabajadores en la precariedad más absoluta, expuestos al peligro y sin ninguna red de protección. La diferencia entre ambas no es solo económica: es la diferencia entre dignidad laboral y explotación.

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